Accesibilidad. Diseño para Todos

Sergio Sayago, Universitat de Lleida

Afra Pascual, Universitat de Lleida

(sergio.sayago, afra.pascual)@udl.cat

1. Introducción

Este apartado presenta una panorámica guiada a la interacción persona-ordenador y envejecimiento en la sección 2, y aspectos de diseño para todos (personas con discapacidad y sin discapacidad en entornos de uso desfavorables) en la 3.

2. Interacción Persona – Ordenador y Envejecimiento: una visita guiada

Esta sección es una versión traducida al español, y ampliada, de los capítulos 1 y 16 del libro Perspectives on Human-Computer Interaction Research with Older People, editado por uno de los autores del apartado (Sayago, 2019).

Las personas mayores (o adultos mayores, en latinoamérica, habitualmente reconocidas como personas con edades superiores a los 60/65 años) no han sido el target principal de la investigación en IPO. Las personas mayores se han incluido en la investigación en este campo desde hace relativamente poco tiempo; los primeros estudios datan de los años noventa (Sayago, 2019). Sin embargo, el envejecimiento está comenzando a ser un tema importante de investigación en la IPO (Vines, Pritchard, & Wright, 2015), seguramente derivado del envejecimiento de la población, un hecho casi universal, y de futuro, porque no parece que vaya a desaparecer en las próximas décadas.

Una gran parte de la investigación realizada con personas mayores en IPO se puede caracterizar por:

(i) comprender y compensar el impacto de los cambios relacionados con la edad en las habilidades funcionales en las interacciones de las personas mayores con las tecnologías digitales,

(ii) proporcionarles algo que no tienen o deben mejorar, ya sea con tecnologías diseñadas específicamente para ellas o con versiones adaptadas y simplificadas de las existentes, y

(iii) ayudarles a vivir de la manera más independiente posible y envejecer en el hogar (ageing-in-place) con tecnologías asistivas.

Este análisis ha sido discutido, con diferentes niveles de detalle y enfoques, en estudios previos (Righi, 2016; Ferreira, 2015; Vines, Pritchard, & Wright, 2015; Rogers & Marsden, 2013; Parra, Silveira, & Far, 2014).

Si bien abordar estos problemas es importante para hacer que las tecnologías digitales sean más accesibles, útiles y agradables de usar para el segmento de la población de más rápido crecimiento, existen razones para afirmar que la perspectiva actual sobre el declive y la ayuda no es suficiente para comprender, diseñar y evaluar las interacciones de las personas mayores con las tecnologías digitales a principios del siglo XXI. Por ejemplo, aunque considerar a las personas mayores como un conjunto de factores humanos podría ser, especialmente en países occidentales (Europa y América) la forma más natural y obvia de conceptualizar a este grupo de usuarios dentro de la IPO, existen maneras alternativas, más contemporáneas, menos deshumanizantes y más ricas, de ver a las personas mayores. Además de las limitaciones y deterioros propios del envejecimiento, las personas mayores también tienen una gran experiencia de vida, con intereses y aspiraciones, y juegan un papel muy destacado en el cuidado de los niños y niñas, ayudando a sus padres a conciliar vida laboral y familiar. Además de esto, la perspectiva paternalista predominante —y, en algunas ocasiones, instrumental y médica— sobre las tecnologías digitales y las personas mayores, si bien es relevante, es limitada, ya que no explora hasta qué punto las tecnologías digitales encajan en la vida de las personas mayores y les permiten ser y sentirse empoderados en su edad adulta. ¿Es ayudarles, o proporcionarles algo que no tienen o deben mejorar, lo único que pueden hacer las tecnologías digitales?

Esta perspectiva actual indica que la IPO con personas mayores aún no se ha mantenido al día con los cambios en los paradigmas de la IPO (Harrison, Sengers, & Tatar, 2011; Hassenzahl, 2010; Bannon, 1991), visibles en la manera de conceptualizar al usuario, pasando de factores a actores, y más recientemente, la experiencia del usuario. Estos cambios han sido impulsados ​​y alineados con la evolución de las tecnologías digitales (por ejemplo, desde que las computadoras son una herramienta en el lugar de trabajo que se utiliza para tareas específicas a una presencia mucho más ubicua en nuestra vida cotidiana), sus usuarios (p. ej., de expertos a no expertos) y uso de la tecnología (p. ej., desde la productividad y la eficiencia como objetivos de las TIC para el florecimiento y el bienestar).

Es posible que la investigación en IPO con personas mayores no haya progresado al mismo ritmo que la de la IPO debido a su juventud. La actual investigación de IPO con personas mayores examina la superficie de la complejidad, diversidad y riqueza de la vejez y el envejecimiento, ya que el campo se enfoca casi completamente en el lado individual, social y negativo del envejecimiento, lo que no es suficiente a comprender, apreciar y diseñar la relación entre las personas mayores y las tecnologías digitales en su totalidad en la sociedad actual.

2.1 Antecedentes

Al comienzo del siglo XXI nos enfrentamos a una serie de problemas mundiales (global issues, en Inglés). Según Naciones Unidas, estos global issues son, entre otros, Big Data para el Desarrollo Sostenible, Cambio Climático, Equidad de Género, Paz y Seguridad, Agua, Refugiados y Envejecimiento. El tema de este apartado trata de este último.

Como se indica en (United Nations, 2017), el envejecimiento de la población (definido como la proporción cada vez mayor de personas mayores de 65 años en la población) está a punto de convertirse en una de las transformaciones sociales más importantes del siglo XXI, con implicaciones en casi todos los sectores de la sociedad. El envejecimiento de la población se produce en un contexto en el que las tecnologías digitales, el código y el software están ejerciendo una profunda influencia en el mundo. Por tanto, es oportuno e importante estudiar la relación entre las personas mayores y las tecnologías digitales.

En el momento de redactar este apartado, la investigación en IPO con personas mayores se encuentra todavía en su infancia, especialmente si la comparamos con la investigación en IPO realizada con otros usuarios, como estudiantes de universidad, que han recibido mucha atención (Sayago, 2019). Dos de los primeros estudios fueron Human Factors Research Needs for an Aging Population (Czaja, 1990) y el Handbook of Human Factors and the Older Adults (Fisk & Rogers, 1997), ambos publicados en la década de los 1990. Desde entonces, el envejecimiento se ha convertido en un área de investigación importante en IPO (Vines, Pritchard, & Wright, 2015). En la última década se ha publicado un número creciente de libros que abordan el tema de las personas mayores y las tecnologías digitales (Barbosa & Vetere, 2019; Johnson & Finn, 2017; Friberg & Wright, 2014; Harness, 2011; Pay & McLaughlin, 2011; Fisk et al., 2009). También se celebran periódicamente sesiones / talleres especiales en las principales conferencias de IPO y conferencias dedicadas a las personas mayores y las tecnologías digitales.

Esta creciente importancia del envejecimiento dentro de la IPO puede tomarse como un ejemplo del interés general y cada vez mayor en la investigación sobre el envejecimiento, que se ha convertido en un foco importante en la ciencia y en las muchas profesiones que sirven a las poblaciones que envejecen, como las series Handbook of Aging.

¿Cómo ha evolucionado la investigación sobre IPO con personas mayores a lo largo de los años? De vez en cuando, un ejercicio intelectual útil es hacer balance de la investigación realizada en un campo. Este ejercicio nos permite comprender mejor la investigación realizada, identificar lagunas y las formas de llenarlas / abordarlas. Aunque la IPO con personas mayores es un área de investigación relativamente joven, sostengo que este ejercicio es oportuno y necesario. El cuerpo de conocimiento acumulado durante casi 30 años nos permite exponer el conjunto de conceptos y prácticas que caracterizan gran parte de él, y discutir las direcciones de investigación que podrían tomarse a principios del siglo XXI.

Se llevará a cabo este ejercicio tomando como punto de referencia la evolución u oleadas de investigación en IPO, que se esboza en la siguiente sección, ya que estas oleadas proporcionan un marco analítico útil. Tenga en cuenta que las referencias citadas en las siguientes secciones pretenden ser ejemplares de los temas discutidos. Se invita al lector a consultarlos para desarrollar una visión más completa.

2.2 Evolucion de la IPO

Dentro de la primera ola de IPO (1980-1990), los usuarios fueron considerados como un elemento pasivo en la ecuación hombre-máquina. Se redujeron a un conjunto de características (en su mayoría cognitivas): factores humanos (Bannon, 1991). El modelo de procesamiento de información humana (Card, Moran, & Newell, 1983) y el modelo GOMS son trabajos ejemplares de esta primera ola. Gran parte de la investigación se llevó a cabo en condiciones de laboratorio, donde los expertos (por ejemplo, técnicos, científicos e ingenieros) utilizaron computadoras.

La segunda ola de IPO (1990-2000), que estuvo motivada en gran parte por el hecho de que los ordenadores salieron de los laboratorios en la década de 1990, consideró a los usuarios no simplemente como objetos de estudio, sino como agentes activos y autónomos (especialmente, en entornos laborales) . Dentro de esta ola, los usuarios son considerados Actores Humanos (Bannon, 1991). La usabilidad, las relaciones sociales, la comunicación, la colaboración y la cooperación son temas importantes de investigación en esta ola. Por tanto, los estudios realizados en laboratorios fueron importantes pero no suficientes. La investigación también debe realizarse en entornos de la vida real. También se aceptó en general que el usuario debería participar en el diseño de tecnologías para satisfacer mejor sus necesidades. La etnografía, y sus variantes para un contexto de ingeniería, como el diseño contextual (Holtzblatt & Beyer, 1998), y el diseño participativo (Schuler & Namioka, 1993), se convirtieron en enfoques clave de investigación y diseño. Los marcos teóricos importantes en esta ola fueron, entre otros, la teoría de la actividad (Kaptelinin & Nardi, 2006), la cognición distribuida (Hutchins, 1995) y la acción situada (Suchman, 1987).

El enfoque de la tercera ola (o actual) es comprender (y hacer) la investigación en IPO dirigiéndose al usuario como un todo: motivaciones, necesidades, intereses, prácticas, emociones, cultura, valores, etc. Este cambio de perspectiva a menudo se denomina un ‘giro hacia la experiencia’, que intenta ir más allá de la usabilidad y el enfoque instrumental (p. ej., ‘hacer las cosas’) de la segunda ola de IPO (Harrison, Sengers, & Tatar, 2011; Hassenzahl, 2010; Bødker, 2006); (Hassenzahl & Tractinsky, 2006). Esta tercera ola ha estado motivada principalmente por el uso variado y rico que personas con diferentes perfiles y rangos de edad hacen de las tecnologías digitales en su vida cotidiana. Un giro hacia la encarnación (Dourish, 2004) y los valores (Shilton, 2018) son, entre otras, las teorías contemporáneas de la HCI (Rogers, 2012). Se llevan a cabo una gran cantidad de métodos y enfoques de investigación y diseño, cuantitativos, cualitativos y mixtos, en línea y fuera de línea (Lazar, Heidi, & Hochheiser, 2017).

Se remite al lector a (Grudin, 2017) para saber más sobre la evolución de la investigación en IPO y a (Rogers, 2012) para las teorías de IPO.

2.3 Evolución de la investigación en IPO con personas mayores

Durante la década de los 1990s, Czaja (1990), Fisk y Rogers (1997) argumentaron que las disminuciones de las habilidades funcionales relacionadas con la edad afectaban el desempeño en una amplia gama de contextos, y que se necesitaban nuevas interfaces que compensaran estas disminuciones. A pesar de correr el riesgo (inevitable) de simplificar demasiado las investigaciones anteriores, las afirmaciones de estos trabajos hace 20 años, que comparten rasgos importantes con la primera ola de IPO, en la medida en que las personas mayores se reducen a un conjunto de factores, aún predominan en gran parte de la investigación actual sobre IPO con personas mayores. La mayoría de los estudios tienen en común (a) examinar hasta qué punto los cambios relacionados con la edad en las habilidades funcionales impactan en sus interacciones con las tecnologías digitales (p. ej., Guo, 2018; Haesner et al., 2018; Ahn et al., 2014), y (b) proponer el diseño de versiones nuevas o alternativas de tecnologías existentes que compensen estos cambios (por ejemplo, Fröhlich, Lim, & Ahmed, 2016; Muskens et al., 2014; Dalgaard, Gronvall, & Verdezoto, 2013; Graf, Hochleitner, & Tscheligi, 2012).

El predominio de este enfoque podría deberse al hecho de que los cambios relacionados con la edad en las habilidades funcionales se destacan en las interacciones de las personas mayores, ya sean gestuales, impulsadas por la voz o de apuntar y hacer clic, con las tecnologías digitales. La forma en que conceptualizamos a los usuarios en el diseño de tecnología (Oudshoorn, Stienstra, & Neven, 2016; Neven, 2010) proporciona otra explicación. Los estereotipos son profundos en los seres humanos, debido a razones culturales y cognitivas, y en el caso de las personas mayores y las tecnologías, estos tienden a ser abrumadoramente negativos (por ejemplo, Durick et al., 2013). Para ilustrar brevemente este hecho, imagine a una persona mayor que usa un ordenador antes de responder las siguientes preguntas. ¿Ha imaginado a un hombre o una mujer? ¿Está luchando o usándolo sin problemas? En la actualidad, las respuestas más probables son: (a) hombre, porque la tecnología es hombre, y (b) lucha, porque la edad entra y moldea la interacción social cotidiana, afectando las expectativas (y evaluaciones) de los individuos involucrados. Asociamos las tecnologías digitales con los jóvenes y las personas mayores con fragilidad.

Otro hilo de investigación considerable se refiere a la comunicación (p. ej., Coelho, Rito, & Duarte, 2017; Barbosa et al., 2017; Rogers & Mitzner, 2017), y al apoyo y fomento de una vida independiente, un envejecimiento saludable y activo (p. ej., Yuan et al., 2018; Parra, Silveira, & Far, 2014). Estos estudios prestan atención y diseñan tecnologías que compensan los cambios relacionados con la edad en las habilidades funcionales. Sin embargo, también van más allá de estos factores humanos al abordar otros temas, como el uso de la tecnología, las relaciones sociales, las actitudes y motivaciones, que están más relacionados con la segunda y actual ola de IPO. Dentro de esta línea de investigación, encontramos diferentes tipos de tecnologías, que van desde juegos hasta robots, diseñadas para enriquecer y facilitar la comunicación intra e intergeneracional, y para ayudar a las personas mayores a realizar sus actividades diarias por sí mismas (p. Ej., McNeill et al., 2017; Coelho, Rito, & Duarte, 2017; Frennert & Östlund, 2014). Gran parte de la investigación sobre el HCI en adultos mayores se concentra en este aspecto. Esto podría estar motivado, quizás, por solicitudes de financiamiento público (por ejemplo, AAL, H2020), que, en la mayoría de los casos, ven la tecnología únicamente como una solución a los problemas de las personas mayores y una forma de brindar un apoyo más rentable a las personas mayores. nuestra creciente población que envejece.

La investigación en IPO con personas mayores es un campo muy rico. Otros estudios, que son difícil de encajar en las dos líneas anteriores, incluyen aquellos que, por ejemplo, (i) exploran la usabilidad, accesibilidad y utilidad de los estilos emergentes de interacción humano-computadora, como los agentes virtuales y conversacionales (Carrasco, 2017). ), robots (McGlynn, Kemple, & Mitzner, 2017), gafas interactivas (Haesner et al., 2018) y tecnologías ubicuas (Cozza, De Angeli, & Tonolli, 2017), (ii) examinan aspectos importantes en la adopción de tecnología por las personas mayores, como el de primer nivel ( acceso), brecha digital de segundo nivel (habilidades) y tercer nivel (resultado / beneficio) (Scheerder, van Deursen, A, & van Dijk, 2017; Khosravi, Rezvani, & Wiewiora, 2016; Wu & Munteanu, 2018), (iii) explorar la interacción humano-animal con personas mayores. adultos (Gee et al., 2017), (iv) analizar los factores relacionados con la responsabilidad, los valores y las expectativas culturales que contribuyen a la resistencia de las personas mayores a las tecnologías digitales (Knowles & Hanson, 2018), y (v) explorar el tema emergente de las ciudades del envejecimiento inteligente (Righi et al., 2015).

Al interpretar las oleadas de investigación de la IPO en general, en el contexto de la IPO con personas mayores, en particular, hay razones para argumentar que este campo aún tiene que abarcar más plenamente la tercera ola. Se proporcionarán tres ejemplos relevantes para respaldar esta afirmación:

i) En gran parte de la investigación revisada anteriormente, las personas mayores tienden a ser retratadas usando la «retórica de la compasión» (Rogers & Marsden, 2013), es decir, para proporcionarles algo de lo que carecen. Un ejemplo digno de mención es la forma en que un gran número de estudios que se centran en la comunicación y la vida independiente justifican sus objetivos: las personas mayores están socialmente aisladas y confinadas en sus hogares. Algunas personas mayores encajan en este perfil, otras (muchas) no (Cornwall, Naumann, & Schumm, 2008). La investigación actual no representa suficientemente bien la relación entre las tecnologías digitales y las personas mayores que, por ejemplo, llevan una vida activa y socialmente rica, asisten a cursos en centros comunitarios sobre una amplia gama de temas, viajan y hacen ejercicio de forma regular.

ii) Gran parte de la investigación actual sobre IPO con personas mayores está tan centrada en, tal vez, los rasgos más notables del envejecimiento (disminución de las capacidades funcionales) que olvida que una persona de 65 años (o más) es un producto de lo que él o ella ha sido antes (Settersten, 2003). Este aspecto de la experiencia de vida está, en cierto modo, relacionado con uno de los principios más importantes de la etnografía, que se puede resumir con el proverbio nativo americano “nunca critiques a un hombre hasta que hayas caminado una milla en sus mocasines”, y es tan importante, si no más, que los deterioros relacionados con la cognición, en la educación de adultos (Knowles et al., 2005).

iii) El fuerte énfasis en la comunicación y la salud, aunque importante, reduce considerablemente el papel que las tecnologías digitales podrían (y deberían desempeñar) en la vida de las personas mayores. ¿Cómo pueden las tecnologías digitales empoderarlos en su edad adulta (p. ej., ampliar sus capacidades, comprender otros problemas que les importan)? Empoderar a las personas a través de la tecnología es una preocupación cada vez mayor en la comunidad IPO (Schneider et al., 2018). Esto está sucediendo en conjunto con un creciente interés en IPO en «hacer el bien con la tecnología» o en Computación Positiva (Calvo & Peters, 2014), y con Psicología Positiva, que intenta «recordar (nuestro campo) que la psicología no es solo el estudio de patología, debilidad y daño; es también el estudio de la fuerza y ​​la virtud ”(Csikszentmihalyi, 2014, p. 284). La investigación interdisciplinaria sobre el envejecimiento también ha demostrado que el envejecimiento es un proceso complejo de pérdidas y ganancias.

Estos tres ejemplos ilustran que la perspectiva predominante no es suficiente para abordar una serie de cuestiones, que no solo son importantes en IPO sino también en otras áreas relacionadas. La mayoría de las personas mayores se han pasado por alto en HCI hasta hace relativamente poco, y esta podría ser la razón por la que estos temas aún no han atraído mucha atención de la investigación. Sin embargo, ha llegado el momento de abordarlos, sin hacer la vista gorda ante aquellos aspectos en los que nos hemos centrado hasta ahora. Si miramos la onda actual de IPO, se basa en, profundiza y ensancha las dos ondas anteriores; no las ignora por completo.

Un número creciente de estudios recientes ha comenzado a proporcionar perspectivas alternativas sobre la IPO con personas mayores, por ejemplo, reflexionando sobre la pregunta fundamental de ‘cuando hablamos de personas mayores en IPO, ¿de quién estamos hablando?’ (Righi et al., 2017), y analizando la transición de las personas mayores como consumidores pasivos de contenido digital a creadores activos tanto de contenidos digitales como de tecnologías (Guo, 2018; Ferreira et al., 2017; Rogers et al., 2014).

2.4 Algunas perspectivas de futuro

Reforzar aspecto teórico. Una gran parte de la investigación de IPO con personas mayores se ha realizado de una manera bastante descriptiva, sin una fuerte integración de las teorías interdisciplinarias del envejecimiento, a pesar de su importancia y aparente conexión, lo que dificulta el desarrollo sistemático e interdisciplinario del conocimiento. Por ejemplo, la tercera edición (más reciente) del Handbook of Theories of Aging (Bengston & Settersten, 2016) con 35 capítulos aborda teorías y conceptos construidos sobre el conocimiento acumulativo en Biología, Psicología, Ciencias Sociales, Política y Práctica. Va más allá del objetivo de este apartado discutir cómo y por qué varias teorías del envejecimiento nos ayudan a explicar, predecir e informar la investigación sobre IPO con personas mayores. Sin embargo, en este apartado pretendemos reflexionar sobre la necesidad de fortalecer el aspecto teórico (e interdisciplinario) del adulto mayor, necesidad también destacada en (Barbosa & Vetere, 2019).

Por mucho que las teorías nos ayuden a evitar artículos altamente descriptivos con poca interpretación de por qué ocurrieron los resultados o por qué importan más allá de la mera descripción, el desarrollo de teorías dentro de la investigación en IPO con personas mayores no es una prioridad máxima. Sin embargo, este hecho parece contradecir el sello distintivo de IPO, «importar y adaptar teorías alternativas de otras áreas para abordar nuevas preocupaciones en HCI sigue siendo un elemento básico de la investigación de HCI» (Rogers, 2012, p. 14), y el conocido importancia de la teoría en el avance del conocimiento en cualquier campo científico. La investigación en IPO con personas mayores se encuentra en una etapa temprana de desarrollo, y la mayoría de nosotros podría no ser consciente o no haber prestado suficiente atención a las teorías del envejecimiento en nuestro trabajo hasta ahora. Existe la oportunidad de mejorar este aspecto en un futuro próximo, en el que es probable que la investigación interdisciplinaria juegue un papel muy importante, ya que la relación entre las personas mayores (y el envejecimiento) y las tecnologías digitales es tan compleja que no puede ser abordada adecuadamente por personas de solo una disciplina.

La siguiente generación de personas mayores. Siguiendo los aspectos metodológicos, ¿cuán válidos serán nuestros resultados cuando la próxima generación de adultos mayores, es decir, la mayoría de las personas adultas alfabetizadas en TIC de hoy en día, envejezca? ¿Necesitamos adaptar nuestros métodos de investigación a ellos también? Y si es así, ¿cómo y por qué? La generación actual de personas mayores se caracteriza en general por una experiencia previa escasa o moderada en el uso de tecnologías digitales. Sin embargo, la próxima generación de personas mayores probablemente exhibirá mucha más experiencia con las tecnologías digitales que los adultos mayores de hoy. Dicho esto, es probable que ellos, la próxima ola de adultos mayores, también se encuentren usando tecnologías con las que no están familiarizados. Las tecnologías digitales evolucionan rápidamente. ¿Qué problemas de interacción se deben al envejecimiento y cuáles a la experiencia tecnológica? Algunas investigaciones anteriores han abordado parcialmente esta cuestión (Hanson 2009; Sayago et al., 2011), mostrando que los problemas relacionados con la cognición persisten en el tiempo, mientras que otros, como los provocados por la experiencia previa con la tecnología, se superan con el tiempo. Sin embargo, se necesita mucha más investigación.

Edad como propiedad del individuo y de la sociedad: edadismo. Gran parte de la investigación en IPO con personas mayores ve la edad como una propiedad de individuos o grupos. Un ejemplo digno de mención es la edad cronológica, que sirve como indicador para saber dónde estamos en la vida. La discriminación por edad (edadismo) (Nelson 2002) es una forma diferente de ver la edad: como propiedad de la sociedad. Como afirma la Organización Mundial de la Salud, “la discriminación por edad es el estereotipo, el prejuicio y la discriminación de las personas en función de su edad (…) Para las personas mayores, la discriminación por edad es un desafío diario (…) la discriminación por edad está en todas partes, pero es el más normalizado socialmente de todos los prejuicios, y no se contrarresta ampliamente ”. La discriminación por edad, hasta donde sabemos, no es un tema central en la IPO con personas mayores. Sin embargo, si asumimos que uno de nuestros objetivos (quizás el más importante) como investigadores en IPO es tener un impacto positivo en la vida de las personas, y a la luz de su omnipresencia y fuertes efectos negativos en las personas mayores (Nelson 2002), está claro que se necesita más investigación en IPO sobre discriminación por edad y otras formas (negativas) de ver la edad como una propiedad de la sociedad. Parafraseando a Laura Cartensen en (2011), “la nueva longevidad (investigación de HCI con personas mayores) trata tanto de los jóvenes como de los viejos” (p. 10).

Interacción en tiempos de (post) pandemia COVID-19. La pandemia de COVID-19 ha centrado una mayor atención en el aislamiento social y la soledad de todas las edades, en particular las personas mayores como el segmento más vulnerable y en riesgo de la población. Muchas de las estrategias tradicionales para involucrar a los adultos mayores se han vuelto obsoletas en la nueva normalidad. En el transcurso de la pandemia, hemos visto evidencia de discursos abiertamente discriminatorios (por ejemplo, #BoomerRemover), que complica las experiencias de vivir a través de COVID-19 para las personas mayores. ¿Cómo se pueden diseñar las tecnologías digitales para mejorar la conectividad en un momento de distanciamiento físico recomendado y requerido para las personas mayores (y todos nosotros)? ¿Qué lecciones podemos aprender de la pandemia de COVID-19 para diseñar mejores tecnologías para una población que envejece cada vez más?

Interacción Persona Mayor – Inteligencia Artificial. Estamos avanzando hacia una era de interacción humano-IA, ya que los sistemas autónomos e inteligentes, desde asistentes de voz y recomendadores de productos hasta dispositivos domésticos inteligentes, autos inteligentes y robots sociales, se están volviendo cada vez más comunes en nuestras vidas. Esto nos motiva a examinar la IA como el nuevo material de diseño, explorar formas de crear prototipos de IA humana y presentar nuevas pautas de diseño, ya que la mejor experiencia del usuario ya no proviene solo de la usabilidad, sino de una inteligencia artificial confiable, personalizada y ética. Al mismo tiempo, el envejecimiento de la población está a punto de convertirse en una de las transformaciones sociales más importantes del siglo XXI, con implicaciones para casi todos los sectores de la sociedad. ¿Cómo diseñamos la interacción humano-IA para y con las personas mayores?

3. Diseño para todos / discapacidad

En esta sección, primero se exponen conceptos relacionados con la accesibilidad digital, el diseño para todos o diseño universal, y luego se muestran diversas definiciones relacionadas con discapacidad. Posteriormente se describen las características de personas con discapacidad junto con las barreras de acceso y tecnologías de acceso que necesitan para que diferentes tipos de usuarios puedan interactuar sin dificultad de acceso en el ámbito web.

3.1 Introducción

Actualmente la tecnología ha irrumpido en nuestras vidas de forma que ha modificado la forma sobre como nos comunicamos, socializamos, trabajamos, colaboramos, aprendemos, etc… y forma parte de áreas importante de la sociedad como la salud, la economía, el control del hogar, el turismo y tiempo libre, la adquisición de bienes o servicios, etc.

Según indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre un 15-20% de la población mundial, viven con algún tipo de discapacidad. Y esta cifra aumenta año tras año debido al crecimiento de la población, los avances de la medicina y el proceso de envejecimiento (World Health Organization, 2021).

Todas estas personas tienen características muy diversas: diversidad sensorial, diversidad en la movilidad, diversidad en aspectos cognitivos, así como personas extranjeras con dificultad en el lenguaje, personas con diferentes habilidades y niveles de experiencia en tecnología, etc… Sin embargo, todos ellos los utilizan los sistemas esperando una experiencia de uso y acceso satisfactoria para alcanzar sus objetivos de forma eficaz y eficiente.

Según las Naciones Unidas indican que todas las personas tienen el derecho fundamental de acceso pleno a los servicios digitales, para participar activamente en la sociedad: solicitando servicios, trámites e información imprescindibles en el día a día como cualquier otro ciudadano, pero todavía es más necesario, y en algunos casos imprescindible, si la persona tiene algún tipo de discapacidad (Naciones Unidas, 2021).

En este escenario es destacable que aunque las personas (con discapacidad) son diferentes entre si, deben ser los sistemas los que han de proporcionar una interfaz adecuada que minimice o elimine las barreras de acceso para que cualquier persona sea capaz de utilizarlos sin obstáculos. Realizar un diseño incorrecto y no accesible de un sistema interactivo crea un entorno discapacitante a los usuarios, y podría considerarse que la discapacidad es un conflicto entre la capacidad funcional de alguien y el mundo que hemos construido. Por ello, son los implicados en el desarrollo del sistema los responsables de tomar una actitud proactiva y garantizar un correcto acceso e interacción a todas las funcionalidades del sistema, para que todos los usuarios puedan utilizarlos sin barreras.

3.2 Definiciones relacionadas con la accesibilidad digital y el diseño universal

El termino de accesibilidad digital es un atributo universal imprescindible que debe cumplir cualquier sistema interactivo para ser utilizados por todas las personas de manera autónoma, segura, confortable y equitativa. Según el informe Accesibilidad en Internet. Guía práctica de revisión y verificación del diseño y la accesibilidad de sitios web (ftp://ftp.once.es/pub/utt/bibliotecnia/Accesibilidad/webs/AccesibilidadWeb2013.pdf) define la accesibilidad digital como “el grado en que un producto/sistema puede ser usado por una persona con algún tipo de discapacidad de forma equivalente a como lo usaría una persona sin discapacidad”.

En el contexto del diseño accesible, existen dos visiones: el diseño universal o diseño para todos y el diseño adaptado a la persona.

El diseño universal es un paradigma del diseño dirigido al desarrollo de productos y entornos de fácil acceso para el mayor número de personas posible, sin la necesidad de adaptarlos o rediseñarlos de una forma especial. Como indica Stephanidis (Stephanidis, C. 2009). y Lidwell et all (Lidwell. W, Holden. K, and Butler, J 2010)., se compone de principios como: igualdad de uso, flexibilidad, uso simple e intuitivo, información fácil de percibir, tolerancia a errores, minimizar el esfuerzo físico y ajustar a dimensiones apropiadas.

Más información: Design for all foundation

En cuando al diseño adaptado a la persona, está relacionado con que cada tipo de discapacidad requiere un diseño propio y para ello es necesario conocer el usuario, sus necesidades y diseñar en torno a él (diseño centrado en el usuario). En este sentido, diversos autores como (Newell, A and Gregor, P. 1999), (Shneiderman, B. 2003), (Stephanidis, C and Savidis, A, 2001), (Maybury, M. 2003), (Dix, A. 2009), (Pemberton, S. 2003), (Hoffman. D, Grivel. E, and Battle. L, 2005) han relacionado los conceptos de la accesibilidad con la usabilidad universal. Además, la última normativa de accesibilidad publicada por la ISO/TS 16071:2003 (ISO ISO. Ts 16071: 2003) también vincula ambas definiciones: La accesibilidad es la usabilidad de un producto, servicio, entorno o herramienta para personas con el más amplio abanico de capacidades.

Es relevante una reflexión, los términos diseño universal, diseño inclusivo, diseño sin barreras, diseño centrado en el ser humano y diseño para todos son conceptos similares con un solo objetivo: que la razón para aplicar decisiones de diseño a un sistema, sea que el usuario disfrute de una experiencia de uso lo más satisfactoria posible, teniendo en cuenta la gran diversidad de usuarios que existen (Horton. S and Quesenbery. W. 2014).

Para que un Sistema Interactivo (SI) sea accesible se requiere una combinación de hardware (dispositivos) y software (programas) necesarios para que un usuario tenga acceso pleno a todas las funcionalidades del sistema (Granollers, T. 2004).

– Respecto a los dispositivos: “la accesibilidad significa aportar mecanismos físicos que permiten salvar ciertas discapacidades del usuario”. Por ejemplo, un ratón con trackball que facilita el movimiento del cursor por la pantalla a personas con movilidad reducida en las manos.

– Respecto al software: “la accesibilidad significa aportar la manera de acceder a las funcionalidades e informaciones para distintos dispositivos utilizando distintos programas”. Por ejemplo, un lector de pantalla facilita el acceso a la información digital a personas que no pueden ver.

Definición de discapacidad

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha ofrecido diversas clasificaciones que han aportado un marco conceptual, así como un lenguaje estandarizado y unificado. Primero, en el año 1980, la Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías (CIDDM) (World Health Organization. 1980) de la OMS propuso un esquema en el que clasificaba las consecuencias que la enfermedad tenía en el individuo según afectaba a su cuerpo, su persona y su relación con la sociedad. Pero utilizaba un lenguaje bastante negativo y restrictivo en las definiciones. Posteriormente, en el año 2001, la OMS, aprobó una nueva Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Discapacidad (CIF), conocida también como CIDDM-2 (World Health Organization. 2001). Esta clasificación utiliza una terminología más positiva y define la «enfermedad» como un «estado de salud», e indica que “cualquier ser humano puede experimentar un empeoramiento de la salud y en consecuencia experimentar cierto grado de discapacidad”. La CIF define la discapacidad como “una limitación en el funcionamiento de un individuo al realizar una actividad concreta o al participar en la sociedad”, entendiendo el «funcionamiento de una persona» como una relación compleja entre la condición de salud (enfermedad), los factores contextuales (ambientales) y las personas (actitudes) (Consultar la imagen 1). Sin embargo, las dificultades y problemas que tienen las personas con discapacidad no son atribuibles a sus propias limitaciones, sino a carencias, obstáculos y barreras existentes en el entorno social. En consecuencia, la discapacidad es el conjunto de “las desventajas que tiene una persona para participar en igualdad de condiciones, debido a sus déficits y limitaciones y también por los obstáculos restrictivos del entorno” (Herrera-Castanedo. S, Vázquez-Barquero. J.L, and Gaite.L. 2008), (Jiménez. M.T, González. P, and Martín, JM. 2013) y (Fernández-López. J.A, Fernández-Fidalgo. M, Reed .G, Stucki. G, and Cieza. A. 2009)

Imagen 1. Modelo de discapacidad de la CIF. Fuente: World Health Organization (2020)

En este contexto, las barreras son consideradas como aquellos factores ambientales en el entorno de una persona que limitan su funcionamiento y crean discapacidad.

Por ejemplo, una barrera de acceso se produce cuando el entorno físico es inaccesible, ya sea por la falta de productos de apoyo apropiados o por la falta de servicios, sistemas y políticas que favorezcan el acceso.

En el ámbito de los sistemas interactivos, una barrera de accesibilidad es una condición que dificulta a una persona el acceso a un elemento de la interfaz, funcionalidad o la realización de una tarea en el sistema. Y se produce cuando el usuario no puede acceder o interaccionar con una información específica de la interfaz.

La CIF, que pertenece a la Familia de Clasificaciones Internacionales de la OMS, junto con la CIE (Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud, Décima Revisión (CIE-10) (World Health Organization. 2020), son consideradas clasificaciones de referencia. Pues ambas ayudan a codificar toda la información relativa a la salud de las personas empleando un lenguaje unificado que facilita el intercambio de información entre profesionales y entre países.

En el mismo sentido, la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (UN General Assembly. 2006) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoce que la discapacidad “es un concepto que evoluciona y que resulta de la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con los demás” (Palacios, A. 2008)

Para dar más dignidad a la diversidad del ser humano, desde hace unos años se emplea cada vez más el término Persona con Diversidad Funcional (PDF) (Romañach. J and Lobato. M. 2005). En la lengua inglesa es habitual utilizar el término: Persons with Disabilities (PWD).

3.3 Características de las personas con discapacidad

Existen grupos de discapacidades que presentan más dificultad en la interacción con sistemas interactivos, considerando en todo momento la gran heterogeneidad existente en cada tipo de usuarios (Cunningham, K. 2012).Así pues, las personas con discapacidad sensorial tienen limitaciones en alguno de los sentidos para el uso eficiente de interfaces y sistemas, considerando relevantes los sentidos de la vista o el oído; las personas con discapacidad motriz con limitaciones en los miembros superiores, y falta de precisión o coordinación para la correcta manipulación de los dispositivos de entrada de datos, y, finalmente, las personas con discapacidad intelectual que tienen problemas de aprendizaje y memoria.

Existen también otros usuarios que utilizan sistemas interactivos y que por sus características pueden tener dificultades interactuar con la interfaz similares a las de una persona con discapacidad. Estos usuarios son por ejemplo las personas mayores, que en algunos casos tienen limitaciones similares a las de una persona con discapacidad sensorial, motriz o intelectual (Hanson, V. 2001); las personas que sufren pluridiscapacidad (sordo-ciegos, por ejemplo), que tienen diversos problemas de acceso relacionados con la discapacidad que presentan (Soro-Camats. E, Basil. C, and Rosell, C. 2012); las personas que acceden a sistemas interactivos en entornos específicos como espacios con baja iluminación, ambientes ruidosos, etc.; las personas que acceden a través de equipos o conexiones limitadas, usuarios extranjeros que no conocen el idioma, usuarios con bajo nivel cultural, usuarios inexpertos en el uso de la tecnología, etc.

Pese a que todos estos usuarios pueden beneficiarse de los productos de apoyo para mejorar su acceso a los sistemas interactivos, sufren barreras de acceso similares a las de las personas con discapacidad.

A continuación, se presentan las características relacionadas con la discapacidad visual y auditiva (sensoriales), la discapacidad motriz y la discapacidad intelectual. Además, se añade información de otros colectivos de usuario que pese a no ser reconocidos como «personas con discapacidad», también tienen dificultades para un acceso adecuado al sistema.

Discapacidad visual

La visión es un aspecto fundamental para la autonomía de cualquier persona. Según la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE), “el 80% de la información necesaria para nuestra vida cotidiana implica el órgano de la visión, y ello supone que la mayoría de las habilidades que poseemos, de los conocimientos que adquirimos y de las actividades que desarrollamos las aprendemos o ejecutamos basándonos en información visual” De acuerdo con el documento CIE-10 (World Health Organization. 2020), la agudeza visual se subdivide en cuatro niveles: visión normal, discapacidad visual moderada, discapacidad visual grave, y ceguera. De estos, la discapacidad visual moderada y la discapacidad visual grave se reagrupan comúnmente bajo el término «baja visión».

Baja visión. El término baja visión se emplea para definir el “intervalo de capacidad de visión que se sitúa entre la visión normal y la ceguera total” (Bueno Martín, M. 2021). La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a una persona con baja visión como: “Aquella que aun después de tratamiento médico y/o corrección óptica común, tiene una agudeza visual de lejos, en el ojo de mejor corrección, equivalente a los 3/10 (0,3) de la considerada como normal. O un campo visual inferior a 10º desde el punto de fijación, y que quiere utilizar su visión para la planificación y ejecución de tareas”. (Word Health Organization (WHO). 2014a). En la definición anterior, la agudeza visual es la capacidad de ver los detalles de un objeto, y se puede medir según el tamaño de letra que se puede ver a una distancia determinada; el campo visual es la porción del espacio que el ojo es capaz de ver. Las causas que producen baja visión pueden ser diversas: por una alteración al nacer, por un accidente o por una enfermedad. Las enfermedades más comunes que desencadenan la baja visión son: cataratas, glaucoma, leucomas corneales, retinopatía, catarata congénita, distrofia retinal, retinosis pigmentaria, distrofia corneal, etc. Y en muchos casos estas enfermedades se manifiestan en edades avanzadas; por ello, la incidencia de baja visión en personas mayores es más elevada que en otros grupos de edades.

Para comprender más aspectos relacionados con la baja visión, la tesis:

Gráficos estadísticos para personas con baja visión: desarrollo de una

metodología para su evaluación heurística. Rubén Alcaraz Martínez. Profundiza y analiza características más específicas de las personas con baja visión. (Alcaraz, R. 2021)

Ceguera. Organismos normativos de referencia han establecido diferentes criterios para definir una persona con ceguera:

● Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) “una persona es ciega cuando tiene una agudeza visual inferior a 1/10 en la escala Wecker, o una reducción del campo visual por debajo de 35%” (Word Health Organization (WHO). 2014a.

● Según la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE), se considera ciego “a quien no conserve en ninguno de sus ojos un 1/20 de visión normal en la escala Wecker y no consiga contar los dedos de la mano a una distancia de 2,25 metros con cristales correctores. Quienes aun estando por debajo de estos límites conservan restos de visión útiles (por encima de 1/3) son denominados “ambliopes” (Laborda. C. 2005).

Solo la ceguera total implica ausencia de visión. Sin embargo, la mayoría de las personas consideradas ciegas responden a algún estímulo visual, como puede ser luz y oscuridad, movimientos de objetos, etc. Estos restos de visión les ayudan en la movilidad, pero no influyen demasiado en una adecuada interacción con la Web, principalmente porque no ayudan a distinguir y visualizar elementos concretos de la interfaz presentados en la pantalla. La ceguera en una persona puede producirse al nacer, por algún accidente o por enfermedad. Las enfermedades más comunes que desencadenan la ceguera son: cataratas, glaucoma, leucomas corneales, retinopatía, catarata congénita, distrofia retinal, retinosis pigmentaria, distrofia corneal, etc. La imagen 2 muestra algunos ejemplos de cómo una persona con discapacidad visual puede percibir una fotografía.

Imagen 2: Diferentes ejemplos de cómo una persona con discapacidad visual puede percibir una imagen. Fuente: WebAIM

Ceguera a los colores. La ceguera a los colores (o daltonismo) es una enfermedad genética causada por una diferencia en el modo en el que las células sensibles a la luz de la retina del ojo reaccionan ante ciertos colores. “El ojo humano contiene unas células que son bastones y conos sensibles a la luz. Los conos permiten percibir el color de las cosas y si una persona no los tiene ve en blanco y negro. Existen diversos tipos de conos que perciben el color rojo, verde y azul. Con la combinación de los tres tipos de conos, se obtienen los distintos colores. Una persona que tenga un defecto en alguno de los tres tipos de conos tendrá problemas con la correcta percepción del color” (Hess, R. 2000). Como un ejemplo de las consecuencias de estos defectos la imagen 3 presenta las diferencias entre cuatro paletas de colores. En la primera paleta se visualizan correctamente todos los colores, mientras que las otras tres carecen respectivamente del rojo, verde y azul. Como se ha comentado anteriormente la ceguera a los colores es una enfermedad genética y afecta más a hombres que a mujeres: un 8% de población masculina frente a un 0,5% de mujeres. El problema más grave es la falta de percepción del azul, que es, sin embargo, un problema menos común entre la población.

Imagen 3: Percepción de los colores por una persona con discapacidad con ceguera al color. La primera imagen muestran correctamente los colores. Las siguientes presentan problemas para percibir el rojo, verde y azul respectivamente. Fuente: Can Color-Blind Users See Your Site?- http://msdn.microsoft.com/enus/library/bb263953%28v=vs.85%29.aspx

Discapacidad auditiva

La audición es la principal vía a través de la cual se desarrolla el lenguaje y el habla. Si una persona tiene un trastorno auditivo a edades tempranas y no se trata adecuadamente puede afectar a su desarrollo lingüístico y comunicativo, a sus procesos cognitivos y, probablemente, a su posterior integración escolar, social y laboral. Según la OMS, una persona sufre pérdida de audición cuando “no es capaz de oír tan bien como otra persona cuyo sentido del oído es normal, es decir, cuyo umbral de audición en ambos oídos es igual o superior a 25 dB (decibelios)” (Word Health Organization. 2014b). La pérdida de la audición puede afectar a un oído (unilateral) o a ambos oídos (bilateral) y puede producirse en cualquier edad. Según el momento de aparición puede impactar de forma muy significativa en la adquisición del lenguaje de una persona. Así se clasifica en:

Sordera congénita o prelocutiva: la pérdida auditiva se produce desde el nacimiento o antes de adquirir el lenguaje (antes de los 2-3 años de vida). En el caso de sorderas graves o profundas, los niños tienen dificultades importantes para aprender a hablar. Las causas de este tipo de sordera son debidas a factores hereditarios o a complicaciones durante el embarazo y el parto.

Sordera perilocutiva: la pérdida de audición se produce en la etapa de aprendizaje del lenguaje, entre los 2 y los 4 años.

Sorderas adquiridas o postlocutiva: cuando la pérdida de audición se produce después de haber adquirido el lenguaje. Las principales causas de la sordera adquirida son enfermedades infecciosas, infecciones de oído, uso de medicamentos ototóxicos, exposición a ruido excesivo, etc.

El Comité Español de Audiofonología (CEAF) (F), representante en España del Bureau Internacional de Audiología (BIAP), clasifica las deficiencias auditivas según el umbral de audición, medido en decibelios (dB), que percibe la persona. Y pueden clasificarse en:

Hipoacusia. Las personas con hipoacusia sufren una pérdida de audición que puede ser leve, moderada o grave, según el grado de pérdida auditiva: deficiencia auditiva leve o ligera, en promedio, el sonido más leve que se puede percibir con el mejor oído está entre 21 y 40 dB. Tiene dificultades para seguir conversaciones en ambientes ruidosos y no percibe voces débiles o lejanas; deficiencia auditiva media o moderada, el sonido más débil que puede percibir con el mejor oído está entre 41 y 70 dB. No pueden oír conversaciones normales y es probable que tenga dificultades en el lenguaje. El uso de prótesis que amplifican los sonidos ayuda a comprender mejor el entorno; deficiencia auditiva severa, el sonido más débil que puede oír con el mejor oído está entre 71 y 90 dB. Para hablar con una persona con este grado de discapacidad es necesario elevar la voz, probablemente usa una prótesis para amplificar el sonido y utiliza la lectura labial.

Sordera. Las personas sordas sufren una pérdida de audición que puede clasificarse en severa o profunda según el grado de pérdida auditiva: Deficiencia auditiva profunda (pérdida tonal media de más de 91 dB). No pueden percibir el habla a través del oído y en la mayoría de los casos utilizan códigos viso-gestuales (lenguaje de signos) para comunicarse; finalmente, la cofosis o sordera total es la pérdida total de audición, y aunque no sucede muy a menudo, supone la ausencia de restos auditivos por encima de los 120 dB, aunque en umbrales de 100 dB puede denominarse «cofosis funcional». La imagen 4 muestra la percepción de sonidos audibles por una persona.

Imagen 4: Gráfico de percepción de sonidos audibles. Fuente: Fisic http://www.fisic.ch/cursos/primero-medio/caracter%C3%ADsticas-del-sonido/)

Discapacidad motriz

Las personas con discapacidad motriz tienen un deterioro, transitorio o permanente, en su aparato locomotor y, en consecuencia, tienen problemas para ejecutar movimientos. Generalmente estas personas, tienen limitaciones para desplazarse adecuadamente, en la coordinación y ejecución de sus movimientos debido a que tienen problemas en los músculos, las articulaciones y/o en el sistema óseo. Las personas con problemas de movilidad en las extremidades superiores son las que pueden tener los problemas más graves para interactuar con la Web.

La clasificación de los diferentes tipos de discapacidad motriz es compleja. El Centro Nacional de Recursos para la Educación Especial (CNREE) propone la siguiente:

· los trastornos debidos a lesiones de origen cerebral, están relacionados con lesiones desde el nacimiento o bien por traumatismos craneoencefálicos. Las enfermedades asociadas a esta clasificación son por ejemplo: parálisis cerebral, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson;

· los trastornos debidos a lesiones de origen medular corresponden a cualquier daño producido en la médula espinal y sus consecuencias pueden ser muy diferentes según el grado o lugar de la lesión. Por ejemplo, personas que han sufrido una lesión en la parte inferior de la médula tendrán problemas para mover las piernas; sin embargo, personas con lesiones medulares en las vértebras superiores pueden también tener una limitación en la movilidad de las manos o incluso de todo el cuerpo. Las enfermedades asociadas a esta clasificación son: espina bífida, poliomielitis anterior aguda, lesiones medulares degenerativas como ataxia de Friedreich, lesiones agudas de la médula espinal como paraplejia, hemiplejia y tetraplejia;

· los trastornos debidos a lesiones de origen muscular están relacionados con lesiones inflamatorias o degenerativas de músculos, tendones, articulaciones, ligamentos, nervios, etc. localizadas generalmente en el cuello, la espalda, los hombros, las muñecas y/o las manos. Y el síntoma general es pérdida de fuerza, dolor e incapacidad para mover la zona afectada. Las enfermedades habituales asociadas a esta clasificación son distrofia muscular de Duchenne y distonía muscular. Aunque las personas con tendinitis, tenosinovitis, síndrome del túnel carpiano, mialgias, cervicalgias, lumbalgias, etc. también pueden considerarse dentro de esta clasificación,

· los trastornos debidos a lesiones de origen óseo-articular o osteoarticular están relacionados con el deterioro y la disfunción del sistema óseo, del sistema articular, de los cartílagos o en tejidos blandos. Las enfermedades asociadas a esta clasificación son: artrogriposis múltiple congénita, osteogénesis imperfecta, artritis y tendinitis. En muchos casos, todos estos problemas se manifiestan en dificultades en la psicomotricidad fina, temblores, pérdida de fuerza y dificultad para realizar recorridos con el ratón por la pantalla.

Discapacidad intelectual

La definición de «discapacidad intelectual» o «discapacidad cognitiva» es similar en los tres sistemas internacionales: la Clasificación Internacional de las Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (CIE-10) (World Health Organization (2020)), el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV) de la Asociación Psiquiátrica Americana (APA), y la Asociación Americana de Retraso Mental (AAMR). Aunque la asociación AAMR mantiene el término «retraso mental» en su definición del año 2002, actualmente se prefiere el uso del término «discapacidad intelectual» por su menor connotación negativa.

Según propone la AAMR (Luckasson R et all. 2002), “retraso mental es una discapacidad caracterizada por limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y la conducta adaptativa tal como se ha manifestado en habilidades prácticas, sociales y conceptuales. Esta discapacidad comienza antes de los 18 años”.

El Cociente Intelectual (CI) es una puntuación que valora la inteligencia de una persona. Los valores del C.I. pueden ir desde menos de 20 a más de 140.

Para que una persona sea diagnosticada como discapacitado intelectual, debe tener un C.I. bajo y presentar problemas en su adaptación a la vida diaria. Según los criterios establecidos por el DSMIV de la Asociación Psiquiátrica Americana (APA), los trastornos mentales se clasifican en distintas categorías, según el C.I. de la persona:

· retraso mental leve (aprox. entre 50 y 70 de C.I.), son independientes para el cuidado de su persona y presentan dificultades para leer, escribir y adquieren el lenguaje tarde;

· retraso mental moderado (aprox. entre 40 y 50 de C.I.), tienen dificultades para el cuidado personal y las funciones motrices y rara vez tienen una vida independiente en edad madura. Tienen lentitud en el desarrollo de la comprensión y en el uso del lenguaje, y, además, también dificultades para aprender conceptos de lectura, escritura y cálculo; retraso mental severo (aprox. entre 20 y 40 de C.I.), tienen trastornos similares a los del retraso mental moderado pero con un coeficiente intelectual más bajo y edad de fallecimiento más temprana;

· retraso mental profundo (inferior a 20 o 25 de C.I.), tienen una incapacidad importante para comprender instrucciones, y actuar de acuerdo con ellas. Su movilidad es muy restringida o inexistente y requieren ayuda constante para su vida diaria.

También se consideran dentro de la clasificación de personas con discapacidad intelectual a las personas con desórdenes y déficit de atención que tienen dificultades para entender y concentrarse al realizar una tarea específica; las personas con deterioros en la memoria y que tienen dificultades para recordar acontecimientos recientes o bien pasados; las personas con trastornos compulsivos, que pueden tener algún tipo de epilepsia (como por ejemplo, epilepsia fotosensible), caracterizada por padecer convulsiones recurrentes, que pueden dar lugar a problemas neurobiológicos, cognitivos y psicológicos.

Pluridiscapacidad

Según el informe «Pluridiscapacidad y contextos de intervención» (Soro-Camats. E, Basil. C, and Rosell, C. 2012), se define como pluridiscapacidad o multidiscapacidad a “la disfunción severa o profunda de dos o más áreas del desarrollo, incluyendo siempre el déficit cognitivo. A menudo se trata de personas con trastornos neuromotores graves, con dificultades severas en el lenguaje que afectan a la intención comunicativa, comprensión y expresión, y discapacidad intelectual con graves limitaciones de memoria, percepción, razonamiento, conciencia, y desarrollo emocional.”

Sordoceguera. Autores como (Gómez, P. 2000) y (Alvarez Reyes, D. 2004) definen la sordoceguera como “una discapacidad que resulta de la combinación de dos deficiencias sensoriales (visual y auditiva) y que genera en las personas que la padecen problemas de comunicación singulares y necesidades especiales, debidas esencialmente a la dificultad de percibir globalmente, conocer, interesarse y desenvolverse en el entorno que les rodea”. “Algunas personas sordociegas son totalmente ciegas y sordas, mientras que otras poseen resto auditivo, visual o ambos. No obstante, el efecto que produce la combinación de las dos deficiencias, en lo referente a incomunicación y desconexión con el mundo, es tal, que ocasiona, en quienes la padecen, graves dificultades para acceder a la educación, capacitación profesional, trabajo, vida social, actividades culturales o a la información”.

Personas mayores

Las personas mayores, pueden presentar limitaciones similares a las de una persona con discapacidad (Abou-Zahra, S. Brewer, J and Arch, A. 2008). Aunque la ONU no ha adoptado un criterio estándar, según indica el informe «Ageing, older persons and the 2030 agenda for sustainable development”.

“Una persona mayor puede compartir las mismas limitaciones que una persona con discapacidad al utilizar la Web (Sayago, S and Blat, J. 2009) (Ilyas, M. 2012). Por ejemplo, movilidad reducida, reducción o pérdida de vista y/o audición, falta de destreza, dificultades para manejarse en su vida diaria, dificultades en la memoria a corto plazo, etc… pero existen otras características que son propias de la personas con edad avanzada y no están asociadas directamente a una discapacidad. En general, no pueden adaptarse tan rápidamente a los cambios tecnológicos; y suele tener poca disposición a aceptar cambios o aprender nuevas interfaces si no disponen de una buena motivación (Sayago, S and Blat, J. 2010). Además, debe considerarse que las personas con discapacidad también se hacen mayores, lo que todavía empeora más los problemas y limitaciones en su vida diaria (Shang-Ti Chen, Yueh-Guey Laura Huang, and I-Tsun Chiang. 2012) (Hanson, V. 2001). De acuerdo con (Arch, A and Abou-Zahra, S. 2009) y (Arch, A. 2008), los siguientes problemas son los más habituales de las personas mayores: disminución de visión, porque en general tienen menos sensibilidad a los contrastes y a la percepción de colores, pérdida de agudeza visual (como vista cansada) o aparición de enfermedades de la visión más graves (como cataratas o glaucoma) que pueden ocasionar ceguera total. Todos estos problemas hacen muy difícil la lectura de páginas web; disminución de la habilidad motriz, porque tienen menos destreza para manipular objetos, lo que ocasiona dificultades para utilizar el ratón o interactuar con elementos pequeños en la pantalla; pérdida auditiva, porque con la edad se disminuye el umbral auditivo y se perciben menos tonos y sonidos. Incluso en casos más severos, se puede llegar a perder totalmente el oído. Estos usuarios tienen dificultades para escuchar archivos de audio, vídeo y para oír adecuadamente cuando se mezclan diversos sonidos a la vez; pérdida cognitiva con la edad, porque es un problema relacionado con la disminución de la memoria a corto plazo (no recuerdan lo que acaban de hacer) o con dificultades de concentración, lo que provoca distracciones.

3.4 Personas sin discapacidad en contextos de uso desfavorable

Dentro de esta clasificación se han incluido también otros tipos de usuarios que pueden tener los mismos problemas que las personas con discapacidad al interactuar con un sistema interactivo. La tabla 1 muestra una correspondencia entre personas sin discapacidad que utilizan la Web en contextos de uso desfavorables y el tipo de discapacidad que podría representar (Edwards, A. 1995).

Usuarios afectados por circunstancias derivadas del entorno: son aquellas personas que en un determinado momento se ven afectadas por aspectos de su entorno como baja iluminación, ambientes ruidosos, espacio reducido, etc…

Usuarios excluidos socialmente: son personas que no tienen recursos para acceder a los servicios de Internet con equipos y conexiones limitados. Por ejemplo: navegadores antiguos, conexiones lentas, pantallas pequeñas, conexión con distintos dispositivos como móviles, webTV, etc.

Usuarios que no dominan el idioma: como las personas de otros países o bien usuarios con bajo nivel cultural, que tienen dificultad de comprensión.

Usuarios inexpertos o tecnófobos: hay personas que sienten mucha inseguridad al utilizar dispositivos tecnológicos. Estos usuarios no tienen experiencia y sus habilidades en el uso de sistemasestán poco desarrolladas.

Usuarios que tienen una discapacidad de forma temporal debido a un accidente: las personas que han sufrido un accidente y por algún motivo no pueden interactuar con los dispositivos de forma habitual, también se benefician de la accesibilidad web.

Tabla 1: Paralelismo entre personas sin discapacidad en contextos de uso desfavorable con personas con discapacidad. Fuente: (Edwards, A. 1995).

3.5.Las personas con discapacidad y el acceso a la Web

Todas las descripciones y definiciones realizadas en los apartados anteriores se han hecho referenciando de forma general a “sistemas interactivos”. No obsante, en esta sección se describen los productos de apoyo y las barreras concretas que tienen las personas con discapacidad para acceder adecuadamente al contenido e interacción en la Web, considerando que en la mayoría de casos no difieren mucho del acceso a aplicaciones software y documentos digitales.

3.5.1 Productos de apoyo

Las personas con discapacidad, acceden a la Web personalizando los dispositivos para adaptarlos a sus características particulares (Newell, A and Gregor, P. 1999). Esto incluye personalizar las opciones del sistema operativo, del software para acceder a la Web, e incluso utilizar dispositivos de hardware o software externos (llamados productos de apoyo) que permitan realizar actividades que de otra forma no serían posibles o requerirían de un mayor esfuerzo para su realización (Arch. A, Sutton. J, and Lawton Henry, S. 2010).

De acuerdo con la definición de la Organización Internacional de Normalización (en inglés, International Organization for Standardization (ISO)) (UNE EN ISO. 2012), los productos de apoyo son “todos aquellos productos, instrumentos, equipos o sistemas técnicos utilizados por una persona con discapacidad, fabricados especialmente, o disponibles en el mercado, para prevenir, compensar, mitigar o neutralizar una deficiencia, discapacidad o minusvalía.”

La Norma UNE-EN ISO 9999 (UNE EN ISO. 2012), define los productos de apoyo como “todos los programas informáticos o dispositivos que utilizan las personas con discapacidad para mejorar sus posibilidades de interacción con la Web”. Los productos de apoyo no son exclusivos de las personas con discapacidad, pues las personas mayores pueden usarlos para mantener su nivel de autonomía (De Klerk. M, Huijsman. R, and McDonnell, J. 1997), o bien pueden utilizarlos personas que temporalmente se recuperan de una lesión, enfermedad o accidente.

A continuación, se muestra una clasificación de tipos de discapacidades junto con los productos de apoyo utilizados en cada caso.

Discapacidad visual

Discapacidad visual total: Utilizan los lectores de pantalla (en inglés, screen readers), una aplicación informática que interpreta todo aquello que se muestra en la pantalla. La interpretación puede hacerse mediante un sintetizador de voz, iconos sonoros o una salida Braille. No obstante, hay que tener en cuenta que los productos de apoyo usados por las personas ciegas, el lector de pantalla, se usa exclusivamente con el teclado (no con el ratón) y ofrece una navegación lineal por los contenidos, a partir de su estructura lógica.

Baja visión: Estos usuarios suelen utilizar diversos recursos para mejorar el acceso a la Web. Si tienen una baja visión severa utilizan magnificadores de pantalla (en inglés, screen magnifiers) para aumentar el tamaño de los elementos de la pantalla, como si fuera una lupa. Otros usuarios con una baja visión leve, configuran el propio sistema operativo o añaden una hoja de estilos para personalizar la visualización del contenido utilizando una combinación de colores con alto contraste. También pueden realizar cambios de punteros, de colores o de fuentes para mejorar el acceso. Y ocasionalmente pueden utilizar el soporte de voz.

Ceguera al color: Las personas que tienen ceguera al color, no utilizan ninguna tecnología asistencial específica.

Discapacidad auditiva

No suelen utilizar ningún tipo de tecnología de apoyo específica.

Discapacidad motriz

Las personas que tienen dificultades para mover las manos y las extremidades superiores, utilizan diferentes tipos de dispositivos adaptados según el grado de movilidad que tengan: joysticks, ratón con trackball, teclados especiales, conmutadores, sistemas de reconocimiento de voz, sistemas de reconocimiento facial, etc.

Discapacidad intelectual

Las personas con discapacidad intelectual en general no utilizan ningún tipo de tecnología de apoyo, aunque en casos más severos existen navegadores accesibles que les simplifican el acceso a la información. Por ejemplo, WWAAC Web Browser y ZAC Browser

Para profundizar en los productos de apoyo, consultar documentos y webs de referencia:

· Inventario y descripción de las soluciones de accesibilidad a la web existentes para personas con discapacidad física y sensorial. 2011.

· Libro Blanco I+D+I al servicio de las personas con discapacidad y las personas mayores. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. CEAPAT-IMSERSO. 2003.

· Soluciones de accesibilidad: catálogo de ayudas técnicas en web accesible a personas discapacitadas. Buran, (16):47–56, 2000.

· Asociación de Usuarios de Prótesis. Ayudas técnicas y discapacidad. Madrid, Colección CERMI

3.5.2 Barreras de las personas con discapacidad al acceder a la Web

En la sección 1.5.3.3 Características de las personas con discapacidad, se han estudiado las características generales de las personas con discapacidad. En la presente sección se describen brevemente las dificultades más importantes que tienen estas personas para un acceso adecuado a la Web, tal y como distintos autores han estudiado: (Cunningham, K. 2012), (Abou-Zahra, S. Brewer, J and Arch, A. 2008) y Chalkia, E and Bekiaris, E. 2010) y también diferentes organizaciones informan en sus páginas web como CDC y W3C.

Discapacidad visual

En general, los usuarios con discapacidad visual se ven principalmente afectados por barreras relacionadas con la percepción visual de elementos.

• Las barreras que las personas ciegas encuentran en la Web, pueden incluir: imágenes sin texto alternativo; imágenes complejas (gráficos o tablas) que no están adecuadamente descritas; vídeos sin una explicación textual o sin audiodescripción; tablas que no tienen sentido cuando un lector de pantalla lee el contenido porque no está correctamente linealizada (es decir, se ha de leer en el mismo orden en el que se visualiza el diseño); marcos que no tienen texto alternativo que describan su contenido o que no tienen un nombre suficientemente significativo; elementos de formulario que no tienen una secuencia lógica al desplazarse con el tabulador o que están mal etiquetados; navegadores y herramientas de autor que no tienen soporte de teclado para todos los comandos; documentos sin un formato estándar, o que puede dificultar su lectura con el software lector de pantalla.

• Las barreras que las personas con baja visión encuentran en la Web, pueden incluir: páginas web con tamaños de fuente absolutos que no cambian al hacer más grande o pequeña la visualización del contenido web; páginas web sin una disposición consistente de los elementos web, de modo que, al ampliarse, el usuario pierde el contexto y se dificulta la navegación; páginas web o imágenes sin un contraste adecuado y que el usuario no puede cambiar anulando las hojas de estilo CSS; texto

presentado como imágenes, lo que impide que se adapte adecuadamente a la línea de texto cuando el contenido se amplía.

• Las barreras que las personas con ceguera al color encuentran en la Web pueden incluir: usar únicamente el color para destacar un texto en el sitio web o para indicar algún tipo de información relevante del contenido (por ejemplo, en formularios el texto en rojo es obligatorio); texto en el que el color de fondo contrasta inadecuadamente con el color de primer plano; los navegadores que no permitan cambiar la hoja de estilo CSS al usuario.

Discapacidad auditiva

En general, los usuarios con discapacidad auditiva se ven principalmente afectados por barreras relacionadas con la falta de subtítulos adecuados para percibir audio y texto sin señales visuales.

• Las barreras que las personas sordas encuentran en la Web pueden incluir: falta de subtítulos o transcripciones de audios (por ejemplo, podcasts) que se encuentran en la Web; falta de imágenes explicativas del contenido en páginas que únicamente contiene texto, lo cual puede ocasionar una comprensión más lenta en personas que tienen el lenguaje de signos como primer idioma en lugar del lenguaje escrito/hablado; texto complejo o palabras técnicas que dificulten la comprensión del

contenido; páginas web que requieren entrada de voz.

• Las barreras que las personas con baja audición o hipoacusia encuentran en la Web, pueden incluir falta de subtítulos o transcripciones de audios (por ejemplo, podcasts).

Discapacidad motriz

En general, a los usuarios con discapacidad motriz les afectan más gravemente las barreras relacionadas con interfaces que requieren el uso del ratón o el teclado.

• Las barreras que las personas con discapacidad motriz encuentran en la Web pueden incluir: páginas web que se actualiza automáticamente; navegadores o herramientas de autor sin un soporte alternativo adecuado para comandos de teclado o ratón; formularios que no pueden recorrerse en un orden lógico para escribir los datos; áreas de interacción de pequeño tamaño.

Discapacidad intelectual

Los usuarios con discapacidad intelectual pueden tener problemas muy diversos. A continuación, se muestran las barreras de accesibilidad según las características concretas de cada grupo de usuarios:

• Las personas que sufren dislexia o discalculia tienen problemas para procesar el lenguaje y los números. En estos casos es necesario ofrecer diversas alternativas para acceder a la misma información.

• Las personas con desórdenes y déficit de atención tienen dificultad para concentrarse y entender adecuadamente el contenido. Las barreras que estos usuarios encuentran en la Web, pueden incluir: imágenes o sonidos que distraen y que no pueden desactivarse fácilmente; falta de una organización clara y consistente del sitio web.

• Las personas con problemas de aprendizaje requieren más tiempo para aprender nuevos conceptos y tienen más dificultades para entender conceptos complejos. Sus barreras de acceso están relacionadas con el lenguaje complejo de las páginas web, la falta de imágenes que complementen la información textual, y la falta de una organización clara y consistente del sitio web.

• Las personas con deterioros en la memoria que tienen problemas con la memoria a corto y a largo plazo (recuerdos recientes o alejados en el tiempo). Las barreras están relacionadas con la falta de organización clara y consistente del sitio web.

• Las personas con problemas de salud mental pueden tener dificultades para concentrarse o problemas de visión y coordinación. Las barreras están relacionadas con imágenes y sonidos que distraen y que no pueden desactivarse fácilmente.

• Algunas personas con trastornos compulsivos pueden sufrir algún tipo de epilepsia (epilepsia fotosensible) que se manifiesta con el parpadeo de imágenes o de sonidos que tienen ciertas frecuencias. Las barreras que les provocan más impacto están relacionadas con elementos visuales intermitentes o con frecuencias de audio molestas, porque desencadenan convulsiones en los usuarios.

Personas mayores

Las personas, al envejecer, sufrimos una serie de cambios que pueden afectar a nuestras habilidades como afectan las discapacidades (Sayago. S, Sloan. D and Blat. J. 2011). Por ejemplo, una persona mayor que tiene problemas relacionados con cataratas, podría sufrir barreras semejantes a las que sufre una persona con baja visión, etc. Es por ello que las barreras con las que se encuentra una persona con discapacidad, afectan de forma similar a las personas mayores que presentan limitaciones en sus sentidos, movimientos y déficits intelectuales.

4. Conclusiones

En este capítulo se ha presentado primero una panorámica de las investigaciones relacionadas con la IPO y las personas mayores, un colectivo cada vez más numeroso e importante en la sociedad actual, y cuya relación con las nuevas tecnologías está poco explorada, dando lugar a tecnologías digitales muy poco accesibles para estas personas. Posteriormente, se han descrito las diferentes olas de investigaciones surgidas relacionadas con la IPO y el envejecimiento, mostrando que la investigación en IPO con personas mayores no ha abordado totalmente la actual ola en investigación en IPO. Finalmente, se han analizado los conceptos clave que se podrían profundizar para avanzar en esta línea de investigación.

En una segunda sección, se han presentado conceptos que describen el diseño de sistemas para todos y los usuarios con discapacidad. Se han presentado definiciones relacionadas con la accesibilidad digital y diseño universal, viendo que son conceptos similares que únicamente buscan mejorar los sistemas interactivos para que las personas con discapacidad puedan utilizarlos con la máxima satisfacción del usuario. Se han presentado las características que definen a las personas con discapacidad y las personas mayores, y se ha listado una clasificación con los conceptos clave de diferentes tipos de discapacidades: visual y auditiva (sensoriales), la motriz e intelectual, así como se han analizado otro tipo de usuarios que muestran limitaciones similares a las de una persona con discapacidad. En una última parte se describen los productos de apoyo y las barreras concretas que tienen las personas con discapacidad y personas mayores para acceder adecuadamente al contenido Web. Pese a que existen productos de apoyo que facilitan el acceso a la información a las personas con discapacidad y existen filosofías que intentan dirigir a los diseñadores a un diseño universal, no es un aspecto habitual que se incluya de forma sistemática en el desarrollo de sistemas interactivos. Por ello, los problemas y limitaciones de acceso dificultan en muchos casos el uso de la tecnología a los usuarios más vulnerables.

5. Referencias

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